MENSAJE EDITORIAL

El Derecho rige nuestras vidas; en el día a día realizamos una enormidad de actos jurídicos, incluso sin pensar en ello. El artículo veinte de nuestro Código Civil presume a la ley como conocida por todos, ésta es una presunción que no admite prueba en contrario —conocida en el ambiente jurídico como iuris et de iure—. Por esto es sumamente importante que el Derecho sea efectivamente conocido, puesto que no es excusa el desconocimiento de éste para realizar un acto prohibido o impugnar un acto valido.

El objetivo de este blawg (blog+law) no es otro que el de contribuir al aprendizaje de la Ciencia Jurídica. Lo aquí publicado no es propiedad de ninguna persona, puede ser leído y utilizado por todos.

Cualquier persona puede publicar aquí sus trabajos con sólo enviar un e-mail a cgaraventa@live.com.ar el único requisito es creer en la libertad de expresión y el derecho a la educación (los trabajos no pueden ser anónimos, todos deben llevar el nombre del autor).

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sábado 23 de enero de 2010

Dos alumnas que son maestras.

Esta mañana miraba esta foto en Facebook y recordaba viejas épocas en el colegio. Los reproches de la directora porque quien llevaba la bandera era un chico barbudo y de pelo largo (a quien la prolijidad mucho no le importaba). La camiseta de River siempre presente bajo el guardapolvo mostrando un enorme fanatismo hoy opacado debido a la desilusión de que un deporte hermoso se haya convertido en un negocio (o tal vez siempre lo fue pero es ahora que lo veo con claridad). Y mis dos grandes amigas y escoltas Silvana y Jimena a mi lado.
Esta nostalgia me llevo a querer ver más, entre la vieja página Web del colegio buscando aquellas fotos que antiguamente habían ahí. Desgraciadamente la página fue modificada y las fotos ya no están peor encontré algo mejor, algo más interesante. Encontré un trabajo práctico, algo tan genial que llevó a que sea subido a la Web, al parecer se presentó ante la profesora Liliana Calabró quien fue mi profesora de macroeconomía en quinto año y sólo me trae buenos recuerdos y esa maravillosa dedicación por sus estudiantes que siempre mostraba. El trabajo es de dos alumnas de 4°, 1° del turno tarde (no sé de que año específicamente); Gimena Carrizo y Rocio Quispe.
Debo decir que este trabajo me impacto realmente; en mis cinco años en el colegio, y a pesar de mis premios, honores y ese promedio general de 8.93 con el que me recibí, nunca pude escribir algo tan bueno, tan profundo… (tal vez por dedicarme a perseguir mujeres en lugar de ir al colegio a aprender lo que enseñaban). Las felicito chicas, espero que sigan así y poder conocerlas alguna vez.
Finalmente aclaro que no recibí permiso de nadie para publicar esto, simplemente estaba colgado en la página y lo tomé porque considero que enorgullece a este blog publicar algo así y porque merece ser transmitido para que más personas puedan leerlo. Espero nadie se enoje conmigo y sepan disculpar el hurto.
Me despido dándoles un epígrafe a su trabajo que me resulta ciertamente interesante y da en que pensar:

El derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuño tanbien las riendas en la casa; la mujer fue degradada, subyugada, convertida en la esclava de los apetitos del hombre, en un simple instrumento para la crianza de los hijos. Esta posición inferior de las mujeres […] ha sido gradualmente retocada, disimulada y en ciertos sitios, hasta revestida de formas más suaves, pero no, ni mucho menos, abolidas.
[…]
El primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera presión de clases, con la del sexo femenino por el masculino.
[…]
El hombre es en la familia el burgués; la mujer representa en ella al proletariado.

Friedrich Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.


Carlos Adrián Garaventa.

*****

VIOLENCIA DE GÉNERO

Por: Carrizo, Gimena y Quispe, Rocio.

Hoy en día, la mitad de la población femenina sufre de violencia, no solo física sino también emocional y psicológica. Como consecuencia de ella una de cada tres mujeres muere en manos de su “pareja”. Estas mujeres pueden ser nuestras madres, hermanas, vecinas o alguna amiga, ellas sufren distintos tipos de daños en su persona.
Muchas mujeres aún hoy, en pleno siglo XXI, viven en cautiverio, sin que lo notemos sin darnos cuenta porque su cárcel ha sido astutamente construida por el déspota de su esposo, le ha encarcelado sus sentimientos, su autoestima, su fe en si misma y muchas veces, hasta su deseo de vivir. Pero viven, se aferran a la esperanza de que su maltratador un día cambie, aunque muy en el fondo saben que eso no pasará. Mientras tanto se resignan, añorando los recuerdos de tiempos pasados en los que podían llamar y hablar con el mundo exterior sin que nadie las controle con ¿Quién?, ¿Qué? y ¿Cuándo? Cuando te encuentras con una de ellas, esta te regala un tímido saludo, lleno de angustia y temor, mientras te dice que todo está bien. No te pueden decir la verdad, no se atreven, porque aunque su carcelero no esté presente, simplemente está en sus vidas, en todo lo que hacen, y estas víctimas sienten sus cadenas que las atan, aunque no se vean.
Las mujeres que son maltratadas, humilladas, quieren, desean y necesitan tener comunicación con sus familiares y amigos, pero este señor se encargó de destruir cada relación y lazo con ellos.
Siempre tiene algo que criticar de sus amistades, de su familia y cada vez aleja más a la mujer de toda persona que pudiera hacerle bien. La situación es difícil para ellas porque si las descubren “desobedeciendo su órdenes” les espera una gran gama de insultos, humillaciones, y hasta golpes por atreverse a llamar a un familiar o compartir algo con una amistad, de las pocas que le quedan. Este hombre no conoce límites y ellas no saben ponerlos, la palabra “basta” no figura en su vocabulario, les han quitado alevosamente el derecho de hablar, de pedir, de exigir, y ni siquiera tienen libertad para dialogar. Calladamente se someten a todo lo que él diga. Saben que necesitan ayuda, pero no pueden pedirla. Él las manipula para que queden entre sus redes, “nadie te va a creer”, “tienes que hacer lo que yo diga porque si te dejo nadie más se fijará en ti”, “si me das problemas vas a sufrir”, “tu familia sufrirá mucho si me das guerra, te arrepentirás toda la vida”, “nadie más te querrá, estás fea y gorda…”
Uno de los factores más dañinos es el miedo a empezar de nuevo. ¿Cómo, y con qué va a empezar? Si “él” le ha quitado todo, los hijos visten, comen, y van a la escuela con lo que él paga… Ellas no tienen dinero porque él se encargó desde un principio en hacerle creer y demostrarle que no necesitaba trabajar. Se encargó de que no pudiese ser independiente, y muy por el contrario, que siempre dependiese de él.
“No tienes necesidad de trabajar, porque para eso estoy yo” y así es, ante los ojos de todos, es el mejor proveedor, es amoroso y dedicado a su familia, pero ¿Quien recuerda que ella puso su amor, su vida y su patrimonio en las manos de su esposo? Quien más debería recordarlo es él, y lo ha olvidado, o pretende olvidarlo. ¿Y qué más da, si después de todo lo material no tiene la mayor importancia? Ellas soñaron con el amor, la unión, el respeto mutuo… y no lo tienen.
La sociedad juzga sin saber, pensamos erróneamente que ella, así es feliz. Y si ella está feliz con su situación, no hay motivo para intervenir. Damos por sentado que “eso es lo que ella escogió” que si no fuera feliz ya lo habría dejado, damos por sentado que las excusas que ella utiliza son ciertas, le creemos que “ese ojo morado fue un accidente” esos raspones en las piernas fueron por una “caída”, después de todo, son las físicas las que podemos ver, las que se pueden disimular… ¿Pero y las heridas emocionales? Esas heridas que no se ven pero que hacen más daño porque son dichas a cada momento, todos los días, por su esposo, el hombre que la ama, el buen padre y amigo, el profesional que sale todos los días a la oficina, clínica, o bufete de abogados a brindar la mejor de sus sonrisas, la mejor de sus actuaciones, a lo mejor defendiendo a alguna mujer victima de maltrato.
En nuestro papel de familia, amigas o conocidas de una mujer maltratada, debemos poner atención a las primeras señales de abuso, hablar con el maltratador, hacerle ver su error, buscar ayuda profesional, creo que como familiares y amigos jugamos un rol importante para hacer que el abuso y el maltrato paren, hablemos con la mujer abusada, hagámosle ver que aunque estén enamoradas abran los ojos para ver al agresor que marca golpes , que no se tapen lo oídos cuando les grita para que se calle y que nunca pierdan sus esperanzas.
Sensaciones de las alumnas, porque a veces un trabajo práctico para una materia es mucho más que eso.


Profe nosotras para este trabajo investigamos sobre el tema, llegamos a ver Blogs, videos sobre situaciones horribles, distintas cartas de las propias víctimas. Y algunas palabras fueron transcriptas acá, la verdad es que nos sorprendimos al ver tanta violencia, indiferencia de la sociedad a nivel mundial, injusticia y sobre todo MIEDO.
Fueron muchas las sensaciones que encontramos en distintas ocasiones con cada relato hablado o escrito de esta “mujeres”. Escribimos lo que nos pareció importante saber y para que todos se fijen en ello.