MENSAJE EDITORIAL

El Derecho rige nuestras vidas; en el día a día realizamos una enormidad de actos jurídicos, incluso sin pensar en ello. El artículo veinte de nuestro Código Civil presume a la ley como conocida por todos, ésta es una presunción que no admite prueba en contrario —conocida en el ambiente jurídico como iuris et de iure—. Por esto es sumamente importante que el Derecho sea efectivamente conocido, puesto que no es excusa el desconocimiento de éste para realizar un acto prohibido o impugnar un acto valido.

El objetivo de este blawg (blog+law) no es otro que el de contribuir al aprendizaje de la Ciencia Jurídica. Lo aquí publicado no es propiedad de ninguna persona, puede ser leído y utilizado por todos.

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martes 31 de agosto de 2010

Sobre la criminalización de la protesta estudiantil.


CARTA EN PROTESTA CONTRA LA PERSECUCIÓN POLÍTICA EN LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES

Carlos Adrián Garaventa

¿Ud. Quiere saber cómo funciona un gobierno de derecha?, no tiene más que observar el del Sr. Macri.

En estas últimas semanas estuvo en boca de todos el conflicto estudiantil que llevó a la toma de diversos colegios por parte de los alumnos y paros docentes en reclamo de mejoras edilicias y salariales. Del otro lado de este conflicto se encuentra el gobierno porteño hoy, por desgracia, en manos del Ing. Mauricio Macri.
Lamentablemente ya estamos acostumbrados a los actos fascistas del gobierno del PRO. Así podríamos citar el actuar de la UCEP, una suerte de policía "secreta" dedicada a atacar violentamente a las personas más débiles de esta sociedad (indigentes y desocupados en situación de calle o de ocupas); las famosas escuchas telefónicas; la instalación de cámaras en diversos puntos de la ciudad que conforman un sistema de vigilancia y control social panoptista que seguramente ni Foucault habría podido imaginar; las violentas palabras contra un ex presidente de la nación, manifestando sus ganas de "tirarlo por la ventana" una frase golpista y de censura política a un hombre que debería ser considerado el padre de los Derechos Humanos en nuestro país con el mismo orgullo con que muchos bautizaron a Alfonsín "el padre de la democracia" después de su muerte; Además, la violación al principio de progresividad de los Derechos Humanos (arts. 2 inc. 1 del Pacto de derechos Económicos, Sociales y Culturales y 26 del Pacto de San José de Costa Rica, ambos incluidos en el art. 75 inc. 22 de la Constitución Nacional) con la sanción del decreto 960/2008 que significó una restricción importantísima del derecho a vivienda protegido por los arts. 17 y 31 de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, suprimiendo el alcance de las prestaciones que el decreto 690/2006 otorgaba para garantizarlo; finalmente, y relacionado con lo anterior, el incremento desmesurado de los desalojos forzosos que, según un informe del CELS, configura una "lógica de expulsión de los sectores más vulnerables de la CABA" (Centro de Estudios Legales y Sociales, Derechos Humanos en Argentina. Informe 2009, Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 2009, p. 318).
Como si estos actos no fueran horripilantes, este gobierno ha decidido ir por más. Así es que mientras las escuelas públicas de la ciudad se encuentran en condiciones edilicias precarias, o para decirlo vulgarmente "se caen a pedazos", el gobierno del Sr. Macri ejecuta el presupuesto en miras al establecimiento de su Policía Metropolitana. Habría que hacerle saber a esta repugnante persona que la forma de tener mayor seguridad es con mayor educación, que si se abren escuelas se cerrarán cárceles. Pero el Ing. Macri va por más, ante la protesta de miles de estudiantes y docentes propone la conformación de "listas negras" con los nombres de los organizadores y cabecillas; una conducta aberrante, que emula la que tuvo la última dictadura militar en nuestro país, persiguiendo y secuestrando estudiantes que protestaban por sus derechos.
Es sabido que el derecho a protesta es uno de los que más problemas trae a la hora de ponderarlo conjuntamente con otros derechos constitucionales. La doctrina se encuentra dividida entre quienes afirman que todos los derechos constitucionales gozan de igual rango y jerarquía y que de armonizarse en caso de colisión de derechos, y quienes afirman que hay derechos primordiales que prevalecen sobre otros por cuestiones sociales fácticas que así lo determinan. En este orden de ideas se encuentra el maestro Gargarella que afirma que, refiriéndose a medios de protesta extremos que llegan a afectar derechos constitucionales de personas ajenas a la protesta, dice que se debe estar a favor de la parte más débil, de aquella que no tiene otro medio para hacerse escuchar (Gargarella, Roberto, Notas sobre la (reivindicación de la) protesta social. En: Revista Vendetta. Num. 1, Ediciones NBI, Buenos Aires, p. 12/14). Pero lo que ninguna doctrina constitucionalista apoya es el exterminio del derecho de protesta, esto es afirmado por una doctrina no jurídica sino política totalitaria/fascista a la que podemos denominar la doctrina del PRO.
La doctrina del PRO es fácil de comprender, consiste en desviar el dinero de la educación, la vivienda, el trabajo y todos los derechos fundamentales a financiar servicios de inteligencia, fuerzas policiales y parapoliciales. En criminalizar la figura del pobre, como el proyecto de ley anti-trapitos/limpia vidrios. En pintar como delincuentes a todos aquellos que piensen distinto y que luchen por sus derechos más elementales, esto es lo que ocurre cuando criminaliza la protesta estudiantil.
No puedo más que repudiar esta doctrina y tengo el arma más poderosa para hacerlo, la Constitución, porque esta doctrina resulta altamente repugnante a todo principio constitucional y democrático como afirmaba la voz más que autorizada del Dr. Zaffaroni, ministro de una de las mejores CSJN que ha tenido este país, en una conferencia dedicada a la criminalización de la protesta social. Quiero terminar este pequeño escrito citando la conclusión a la que aborda Zaffaroni después de un minucioso análisis de todos los tipos penales que se intentan "forzar" para hacer pasar por criminal un acto democrático y constitucional, encubriendo una persecución política: "llegamos a la conclusión de que el ejercicio del derecho de la protesta social es un derecho que no puede ser criminalizado y estoy seguro que es absolutamente aberrante la tarea de rastrillaje de los códigos para encontrar tipos penales a los cuales embutir a la fuerza conductas de protesta social" (Zaffaroni, Eugenio y Pitrola, Néstor, La criminalización de la protesta social, Ediciones Rumbos, Buenos Aires, 2008, p. 38).

1 comentarios:

Inés dijo...

Polémica



Por Pablo Caruso


El gobierno de Macri, que no es sólo Macri, tiene ese no se qué. De repente
se carga encima todas las razones para que incluso el más escéptico vecino
observador, que por supuesto ha pagado religiosamente sus impuestos, termine
diciendo “¡Nah! si estos tipos son una manga de tarambanas”.


Justamente para paliar este despecho de su propio votante empedernido, es
que recurren, y me refiero al macrismo que no es sólo Macri, a viejas
recetas efectistas que juntan al rebaño por el espanto.


Sin temblores más que los de los derrumbes de techos o construcciones,
Esteban Bullrich, que es macrista pero no se reduce sólo a Macri, apeló a la
figura del piquetero para intentar poner a la opinión vecinal del lado de su
gestión.


Dijo Bullrich respecto del reclamo estudiantil: “Cuando la presidenta
fomenta esto, está generando un futuro de piqueteros, y yo no quiero
piqueteros que salgan de las escuelas. Quiero arquitectos, ingenieros,
pintores y poetas. No quiero piqueteros que salgan de las escuelas. A la
Argentina del piquete no le fue bien”.


Ajá. Toda una lección del licenciado en educación.


Ah, acá me dicen que no, que es licenciado en sistemas. ¿Sobrino segundo de
Patricia Bullrich Luro Pueyrredón me decís? Bien. ¿Y porqué es ministro de
educación? Ah, porqué es político, claro. ¿Pero no dice él que hacer
política está mal? ¿Eh? Ah, se lo dice a los pibes, pero él puede ser
ministro de un área que no juna. Ok. Perdón.


Bien sabido es que el bien y el mal son conceptos bastante… bastante
coyunturales digamos. O sea, si la cacerola o la tranquera cortan la calle,
aparece como un justo reclamo de la sociedad. Si son negros y negras, o
negritos y negritas, todos muertos de hambre, salen en la sección “Estado
del tránsito” de los noticieros y son una amenaza a las libertades civiles.


No por obvio deja de ser válido recordar que los primeros promotores de la
Argentina del piquete, tal como la llamó este pichón de gorila
sistemáticamente licenciado, son aquellos bien pensados dueños de los
negocios del hambre, que en los 90 tuvieron su festín y que dejaron un
tendal de excluidos ex profeso para que laven los platos.


Ante el hambre propio y de sus hijos, dudo que a Esteban o a Gabriela, que
son macristas, pero no se reducen a Macri, les vaya a importar el derecho a
circular de los que tienen la comida de su familia resuelta.

La estigmatización del que de verdad es víctima de este sistema angurriento,
violento y hostil se utiliza ahora para denigrar la pelea de los pibes en
pro (¡cuac!) de tener una educación digna. Si van primero al Canada School y
después en la UADE se reciben de ingenieros o licenciados en sistema, son
nuestros jóvenes que garantizan el futuro del país. Si va al Acosta y
después a la UBA, seguro se recibe de piquetero y nos caga la vida
interrumpiendo la posibilidad de los primero de llegar a la empresa que nos
garantiza el futuro del país.

Tan sencillo que da bronca que no se den cuenta viejo.

Dice Gabriela Michetti, ya asumiendo su forzado rol de campaña, que los
estudiantes deberían hacer como ella y su generación de compañeritos. Que en
vez de protestar iban a la escuela a arreglarla ellos mismos. Buena lección
política. Además de estudiar relojeando la mampostería, en las horas libres
a legitimar la desaparición del Estado como garante del derecho a la
educación.[...]