
Mi ponencia Anarquismo y marxismo, ¿genero y especie? fue presentada dentro de la comisión "teoría y filosofía politica" el jueves 28 de octubre de 2010, en la Salá Vélez Sarsfield de la Facultad de Derecho (UBA). Bajo la cordinación de Leticia Vita y con la compañia de Ignacio Cofone (AUSTRAL - UBA), Benjamin Garcia Holgado (UdeSA), Eugenia Mattei (UBA) y Pablo Taboada (UBA).
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EL MARXISMO COMO ESPECIE DEL GÉNERO ANARQUISMO
Volviendo a la Revolución Rusa que es el mayor ejemplo fáctico del posmarxismo, es bueno rememorar los escritos de Anatol Gorelik que, desde su exilio en la Argentina, contaba como hacia el año 1921, con el auge del anarquismo en la USSR los anarquistas eran perseguidos, puestos en prisión y asesinados por motivos políticos a manos de los bolcheviques; incluso la persecución política de anarquistas pacifistas como son los tolstonianos, resalta Gorelik. Otro ejemplo histórico importante lo pone de relieve Noam Chomsky -conocido crítico del marxismo-leninismo- cuando cita el caso de la guerra civil española en donde las fuerzas estalinistas se aliaban con las franquistas en pos del exterminio de los anarquistas. Incluso rescata con el término de “burocracia roja” las críticas que Bakunin hacia al sistema “revolucionario” propuesto por Marx.
Sostengo la hipótesis de que el marxismo (no el marxismo-leninismo) es una especie dentro del anarquismo. Esto se debe a que la definición de anarquismo es lo suficientemente amplia como para comprenderlo. Hay distintas especies de anarquismos (individualistas, socialistas, mutualistas, colectivistas, comunistas, tolstoniano, etc.) y veremos que el marxismo puede encuadrar dentro de este ideario político tan diverso.
Lo que caracteriza al anarquismo en un estado “puro” (por decirlo de alguna manera) es el respeto a lo que he dado en llamar el “triángulo virtuoso de libertad, igualdad y fraternidad”. Compuesto de los tres pilares que dan origen a la Revolución francesa pero con la idea de que no puede sostenerse este sistema a menos que los tres pilares funcionen cíclicamente; debemos sumar, además, la oposición al Estado que es, en realidad, consecuencia de la defensa del triángulo ya que éste es el principal defensor de sus tres vicios: el Derecho en la libertad, la propiedad en la igualdad y la educación formal en la fraternidad. El marxismo se asemeja al anarquismo en cuanto se opone a estos vicios del triángulo.
De las distintas oposiciones que el marxismo hace a los vicios del triángulo virtuoso de liberad, igualdad y fraternidad, debemos destacar la que hace en cuanto a la propiedad privada porque es lo que generará la gran diferencia entre anarquismo y marxismo que consiste en el establecimiento de un “Estado transitorio” en el proceso revolucionario. Engels, al igual que Proudhon, ve en la propiedad el origen de todos los males sociales en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado; en el capítulo XXIV de El capital titulado “La llamada acumulación originaria”, Marx muestra como en la historia inglesa se confirma empíricamente la hipótesis prudoniana de que “¡la propiedad es un robo!”. Pero a diferencia de Proudhon que propone la eliminación de la propiedad y su reemplazo por la ocupación, Marx propone la eliminación de la “propiedad privada” , ésta se convierte en propiedad pública en manos de un Estado que la administra.
El marxismo originario (Marx y Engels) no desarrolló una teoría del estado y fue trabajo de los posmarxistas hacerlo a partir de los diversos apuntes que estos autores dejaron dispersos; es por eso que considero que no se puede imputar a Marx y a Engels la responsabilidad del fracaso del comunismo, sino que este “marxismo” (marxismo-leninismo) no anarquista no fue producto de ellos. De hecho, en El manifiesto comunista Marx y Engels muestran que claramente la finalidad de la revolución es la anarquía y la “dictadura del proletariado” es sólo un paso previo y transitorio a esta.
Utilizando la dialéctica hegeliana marxista explicamos esto de la siguiente manera: partimos del capitalismo (tesis) al que contraponemos la revolución socialista y la dictadura del proletariado (antítesis) para, desde el poder, preparar la sociedad para la abolición del Estado y el establecimiento de una sociedad absolutamente libre, igualitaria y fraterna (síntesis). Es decir que la única diferencia radica en el método para llevar a cabo la revolución pero la finalidad es la misma, como la señala el propio Marx en El dieciocho brumario de Luis Bonaparte que cito como epígrafe de mi ponencia: “[…] El próximo intento de la Revolución francesa no consistirá en transferir de una mano a otra la máquina militar y burocrática, como ha sucedido hasta ahora, sino en destrozarla, ya que ésa es la condición de toda revolución popular […]”.
Sin embargo, no debemos subestimar a esta mera diferencia de método revolucionario. El ejemplo de esto es el fracaso de la USSR que devino primero en fascismo y posteriormente en capitalismo. Como explica Gorbachov en La Perestroika, el objetivo de ésta era lograr un mejor socialismo; mas lo único que se logró fue convertir a Rusia en un Estado capitalista más.
1 comentarios:
Esto tiene que ver que los intentos de cambiar los rumbos de una sociedad a veces por diferentes motivos termina en manos del azar.
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