Por: Grupo de Investigación Lecciones y Ensayos (Carlos Adrián Garaventa, María Soledad Manin y Leandro Mazza).
“La libertad y el poder; ¡el poder sobre todo! Reinar sobre todas las criaturas temblorosas, sobre todo el hormiguero… ¡He aquí el fin!”.
Fiodor Dostoyevski, Crimen y castigo (1866).
- I -
La obra de Fiodor Dostoyevski, Crimen y Castigo, fue publicada por primera vez en El mensajero ruso, en 1866, y luego reeditada como novela. Es uno de esos libros que mientras estás en la facultad te dicen: “no podés recibirte de abogado sin haberlo leído”. Empero, la cuestión jurídica (en el sentido de ciencia jurídica) no tiene cabida en la obra de Dostoyevki; se trata de un trabajo literario aunque no puramente. No es casualidad, por ejemplo, que se haya publicado primero en una revista periódica de difusión masiva antes de editarse como novela, como hoy no debe resultarnos extraño que si nos disponemos a mirar un partido de fútbol nos encontremos con un Fernando Niembro hablando bien del diputado Olmedo que lanza su campaña para ser gobernador de
En los libros de este autor encontramos diversos denominadores comunes, como son las enfermedades, los vicios (bebida, juego, etc.), la prostitución y el crimen o el deseo de cometer crímenes; todos ellos asociados a la pobreza. También podemos encontrar, y esto se ve especialmente en la obra que estamos comentando, el signo de la moral cristiana y la pureza de la nobleza. Así como también una incesante crítica a los pensadores revolucionarios tanto liberales como socialistas; mostrando su afición por el conservadurismo católico y zarista.
Pero, aún cuando Dostoyevski asocia todas esas vicisitudes que nombramos en el párrafo anterior a los pobres, no podemos dejar de lado que muchas de ellas están extraídas de su propia persona. Para los vicios basta con remitirnos a su obra autobiográfica El jugador, en cuanto a los crímenes no debemos olvidar que el autor escribió esta novela basándose en su propia experiencia; por ejemplo, el feroz procedimiento que utiliza el fiscal, Porfirio Petrovich (llamado, en la novela, juez de instrucción), intentando hacer confesar a Raskolnikov (personaje principal y autor del crimen) fue extraído de su propia experiencia personal cuando se lo acusó de instigación contra el zar. La pobreza que describe es también la propia, de hecho, Dostoyevski, por su adicción al juego, vivía endeudado y tenía que escribir sus obras rápidamente para cancelar, con su publicación, dichas deudas. Esto es lo que lo lleva, pese a su odio a los revolucionarios, a admirar al escritor anarquista Leon Tolstoi, y envidiarlo por tener el suficiente tiempo como para poder escribir bien y sin prisa sus obras.
- II -
Nuestra intención, al debatir esta obra, era buscar en ella una justificación filosófica de la pena (el castigo). Gratamente pudimos encontrarla, pero esta justificación que da Dostoyevski no resiste el menor análisis científico. Se trata de una justificación en una obra literaria que se propaga como propaganda de un pensamiento conservador o de derecha. Para entender esto es menester situarnos históricamente, el autor vivió en la época de la revolución científica, en donde se criticaba duramente la doctrina feudal de la iglesia y se adoraba a la nueva diosa ciencia. Su pensamiento conservador se plasma continuamente en Crimen y castigo, tanto cuando ataca duramente a la “ciencia de los ingleses” (la economía liberal o de mercado) como cuando tilda a los revolucionarios de izquierda como “bobos”.
Crimen y castigo es la repuesta que da el conservadurismo a las entonces recientes teorías sobre la justificación de la pena. En esta obra, el castigo está justificado por el sólo hecho de que es el criminal el que lo pide a gritos. No debe resultarnos extraño que la pena que sufre Raskolnikov ocupe solamente el epílogo de la novela, mientras que el resto de ella está destinada a mostrar la culpa y el sufrimiento que el personaje siente por haber matado a una vieja usurera y su hermana; esto último es el verdadero castigo en al obra de Dostoyevski. Podríamos arriesgarnos a decir que, en realidad, la pena es la cura del castigo. El castigo, como remordimiento y culpa, desaparece con la expiación de la pena. Por eso es que el criminal pide ser penado.
El autor traza un interesante paralelismo entre la resurrección de Lázaro a manos de Cristo y la reformación de Raskolnikov gracias a la pena. En una escena el personaje principal le pide a la prostituta Sonia (quien terminará siendo su gran amor) que le lea el evangelio, más precisamente, la resurrección de Lázaro, y será Sonia, quien una vez tras haber oído la confesión de Raskolnikov, le pedirá que se entregue y redima su pecado. El evangelio cuenta que Lázaro revive después de varios días de muerto gracias a Jesús y que los judíos que se encontraban allí, y no creían en el Cristo, comienzan a hacerlo. Raskolnikov es, al comienzo de la novela, un acérrimo ateo y, al final, un cristiano más; un hombre renacido, al igual que Lázaro, gracias a la pena recibida que viene directamente de Dios.
Esto último es lo más interesante que podemos resaltar del debate sobre esta obra. Si el castigo se produce por la culpa y el remordimiento que se manifiesta internamente en el hombre, ¿por qué es necesaria la pena, impuesta por el Estado, que se manifiesta de forma externa al hombre? La respuesta está en el pensamiento político de Dostoyevski, un hombre católico, conservador y de derecha; admirado incluso por Nietzsche que pareciera extraer su idea del súper-hombre de esta novela. Este autor no concibe un Estado diferente del Estado feudal. El zar es el representante de Dios en la tierra, y como tal es quien debe castigar las infracciones contra El Señor. El remordimiento y la culpa que se sienten internamente son el temor a la represión en el otro mundo y por eso se hace necesaria la pena en este mundo para eliminarlo.
- III -
Esta obra es, sin dudas, una joya literaria, pero más lo es filosófica y política, no así jurídica. Ésta es la lectura de Crimen y castigo que proponemos a esos estudiantes de Derecho que se vean en la obligación moral de leer la novela.
Pero también debemos rescatar una interesante moraleja, el objetivo político del autor lo lleva a que una fantástica historia tenga un final misérrimo. Si bien no debemos olvidar que todo escrito es político, tal vez, a veces sea mejor dejar de lado un poco la ideología en pos de una mejor obra.
1 comentarios:
Bueno,realmente no he leído la obra pero por la descripción tomo nota de esta para la próxima visita a la librería.
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